¿Cuántas muertes son necesarias para darnos cuenta de que son demasiadas? Bob Marley
CUENTA ATRÁS
Lo vieron cruzar la plaza como siempre, con sus andares lentos y fatigosos, más propios de un anciano cansado de vivir que de un crío de apenas quince años. Si alguien se hubiera molestado en mirar con detenimiento sus profundos ojos pardos, habría visto en ellos una tristeza impropia de alguien tan joven, habitualmente lleno de ilusiones, sueños e ideas utópicas; y en el caso de que existiera una persona mínimamente preocupada por él, que se hubiera parado y le hubiera escuchado, se habría asustado ante los descabellados pensmientos que rondaban por su mente en el momento en el que introducía su llave metálica en la cerradura del portal. Entró y se paró un momento, apoyando su espalda en el espejo que hacía las veces de pared, disfrutando del perenne frío que había siempre en la entrada del edificio, mientras respiraba profundamente, tratando de pensar el cómo y el cuándo de su idea, que cada vez se hacía más factible, más tangible y más presente, aunque nadie más que él la viera. La señora de la limpieza interrumpió sus pensamientos, cuando al salir del almacén, le gritó: -¿Pero qué haces ahí parado?, ¡y encima apoyado en el espejo!-al decir esto, le empujó con fingida brusquedad a un lado -¡Quítate de ahí!, que acabo de limpiarlo, y la dueña de todo esto no me paga por ser sirvienta. Tenlo clarito chiquillo- añadió mientras gesticulaba exageradamente y le mostraba su placa: “En cargada de mantinimiento: Anabel”. Después, tras darle una pasada con el trapo, empapado de producto, a lo que sería su silueta marcada en el espejo de manera invisible, se volvió y le revolvió el pelo con cariño, mientras lo miraba con una mezcla de ternura y preocupación, y al mismo tiempo le decía, con un deje orgulloso en la voz más propio de una madre que de una “chacha” –Hay que ver qué guapo te veo ultimamente, ¡incluso llevando esas pintas! Pero estás como ausente… no sé yo lo qué rondará por esa cabecita de destral. Anda tira para tu casa- y le hizo un gesto con la mano, empujándolo haci las escaleras- que te estarán esperando-. Al oír esto, se volvió, dirigiéndole una mirada cargada de esceptismo y admiración ante lo ingenua que podía llegar a ser. Le dedicó una falsa sonrisa forzada, la última, y se arrastró hasta la puerta del ascensor, mientras meditaba sobre la vida de mentria que vivía Anabel, en la que se podía alimentar a un marido alcohólico y a dos chiquillas con un contrato basura de casi 700 euros; y en la que, cuando el tipo del quinto tiraba el cubo de fregar sobre el enorme felpudo de entrada, no era por maldad ni lo hacía adrede, porque era un capullo consado de la vida y que quería hacer sentir eso a los demás, sino que era muy despistado y nunca se daba cuenta. Entró en el ascensor, y mientras la puerta se cerraba, intercambió por última vez con Anabel una mirada infinita y cargada de significado, que ella no pudo, o no quiso, descifrar. Una vez dentró sintió que le ahogaba el olor a humo, y se dio cuenta de que la del tercero había vuelto a fumar otra vez, aún sabiendo que su madre no era tonta y que llegaría de trabajar en cinco minutos; como consecuencia de esto, esa misma noche podrían disfrutar de unadiscusión a grito pelado entre madre e hija, a causa de una cajetilla de Lucky o los riesgos cancerígenos del tabaco. En el fondo, no le molestaba tanto el hecho de que fumara en un lugar en el que estaba prohibido hacerlo, sino que despreciara los consejos de su madre y ridiculizara su autoridad, sabiendo que ella vivía y se partía el espinazo trabajando para darle comida, educación y un futuro que él cada vez lo veía más lejano, pero, desde luego, no para comprar tabaco. Su admiración hacia esta mujer, que tragaba con todo por su hija, er infinita, y el deseo de tener una madre que, como ella, le quisiera y se preocupara por sus equivocaciones y sus problemas era algo superior a él, que posiblemente le habría evitado esta situación. El ascensor se paró, y entró en casa apestando a humo y a tristeza, con sus propósitos cada vez más definidos, y concentrado en no echarse atrás. Entró en el salón para dejar las llaves sobre el cenicero de cristal del aparador y tiró la mochila sobre la mesa, dándole un golpe a un marco que estaba sobre la misma. Al darse cuenta, se agachó para volevar a ponerlo donde estaba y contempló la fotografía, absorto, durante unos minutos. En ella se veía a su madre, feliz y con su eterna sonrisa, que le sujetaba en brazos cuando él apenas tendría seis añitos; detrás de ella, su padre los miraba ufano, mientras charlaba con un hombre más alto qu él, de traje y corbata. Entre ellos se apreciaba cierta camaradería y amistad. “Amistad que más tarde ese mal nacido rompería largándose con mi madre, dejándonos aquí” pensó. Durante el tiempo que permaneció mirando aquel trozo de papel, se olvidó de sus lúgubres pensamientos para recordar con amargura cómo su familia se había resquebrajado; días después de la toma de la fotogarfía su madre se despediría de su padre (no de su hijo) con una frialdad propia de alguien que llava siete años aguantándo a otra persona, y éste la vería marchar con una maleta y del brazo de su mejor amigo sin hacer nada, exceptuando el haber firmado el divorcio, haber estado viviendo sin vivir, laméntadonse durante los últimos nueve años, y actuando de una forma tan egoísta que incluso se había olvidado por completo de la existencia de su retoño, hasta tal punto que, cuando se cruzaba con él por el pasillo era incapaz de percibir que algo iba mal, que su hijo estaba a punto de hacer una locura. Dejó de malas maneras el marco encima de la mesa y salió apresuradamente de la sala, que estaba llena de fotografías, pues para él no era el momento de ponerse sentimental. Llegó a su habitación y cogió el cuarderno de física y química que estaba sobre la mesa, dispuesto a hacer los problemas que le habían mandado. Al buscar la última página usada, encontró la nota que el profesor había escrito para que su padre la leyera, en la que le expresaba su preocupación pues su rendimiento en clase estba siendo muy negativo, sua ctitud pasiva y que ya llevaba dos exámenes en los que había obtenido una calificación muy baja. Cuando la había escrito la nota mientras le enseñaba uno de sus exámenes, le había preguntado si las cosas iban bien en casa o si tenía algún problema. Detrás de él había estado esperando Kaleb para ver su examen, y lo oyó hacer polvo una tiza contra la pizarra mientras él hablaba con el profesor; lo miró serio, pere éste estaba examinando el examen del otro, dando a entender que era una pregunta rutinaria cuya respuesta no le importaba para nada. Se limitó a sentarse sin contestar, ni siquiera se llevó su examen. Cuando el profesor le volvió a hacer la pregunta, se mantuvo callado, con la cabeza fija en la nota, así que le echaron fuera. Ya en el pasillo había empezado a pensar cuál iba a ser la solución a todo eso, a sus problemas, pero aún le faltaba un pequeño empujoncitó. Entonces, delante de ese cuaderno, se dio cuenta de que lo iba a hacer, aún no tenía ni idea de cómo, pero entendió que ya no había vuelta atrás. Cerró el cuaderno, pues includo antes de abrirlo ya sabía que al final no iba a hacer nada. Se quitó la ropa sin saber muy bien por qué y buscó algo más cómodo que ponerse. Abrió el armario y se agachó para coger una camiseta del estante de abajo; al levantarese y desdoblarla, se vio reflejado en el espejo que estaba en la pared, donde se peinaba por las mañanas. Soltó la camiseta sin darse cuenta y cerró la puerta violentamente, mientras se acrecaba, casi dando tumbos, hasta el espejo. En él no se veía a sí mismo, sino a un desconocido ojeroso y sonsumido. Su pelo estaba ya algo largo, grasiento y descuidado, y en él se podían ver restos de la gomina que de malas maneras se había aplicado hacía ya varios días. Sus dientes estaban amarillentos, probablemente a causa de la cantidad de cigarrillos que habitualemte fumaba, que habí aumentado considerablemente en los últimos tiempos, y a su escasa higiene bucal. Sus labios estba secos y en la parte derecha del labio inferior se podía observar un pequeño corte aún con sangre seca. Apenas comía últimamente, y posiblemente a causa de esto se le marcaban todos los huesos, especialmente los pómulos, que demás carecían de color, como el resto de la piel. Estaba tan pálido y sus ojeras se marcaban tanto que parecía más un muerto que algien real, y su camistea interiro negra resaltaba áun más la falta de color en su piel. Últimamente hacía sol y buen tiempo, pero él ya no salía si no era para ir al colegio, que estaba a cien metros de casa, y esto se veidenciaba en su palidez. Se quitó la camiseta, como esperando que la triste realidad desapareciera, pero obviamente su reflejo seguía ahí, mostrándole lo que todo el mundo veía y callaba. Corrió sin avanzar hacía la puertadel baño, y cuando llegó apoyó todo su peso en las manos, sobre el lavabo, recopilando fuerzas para verse otra vez, se dio cuenta de lo débil que estaba; y es que hacia tres días que no comía. Levantó la cabeza, par enfrentase a su reflejo, y lo vio todo claro. Su pecho estaba lleno de moratones, más o menos evidentes pero perfectamente visibles, y negar la realidadno iba a servir para nada. Sus piernas tenía contusiones, algunas muy recientes, y una de sus manos tenía una marca realmente desagradable, como si se hubiera atravesado la piel con algo; el pelo probablemente tapaba alguna señal y el puñetazo que el otro día le había hecho escupir sangre todavía le dolía. Pero lo peor eran las heridas que provocaban las palabras, sus palabras; se repetían en su cabeza, cada vez con más frecuencia: capullo, hijo de puta, tu madre no te soportaba y a nosotros nos pasa lo mismo, no mereces vivir… Las palabras son lo que realmente hieren, lo llevaban a alguien como Guillermos a dejarse morir poco a poco, sin que ni él mismo se dé cuenta. Cuando Kaleb y sus colegas Rodrigo, Alex, Gartzen… le insultaban a se reían de él, recordándole lo de su madre o criticando su forma de ser o de vestir, le dolían tanto como las palizas que le pegaban seriamente, o incluso más. Si alguien hubiera podido ver su alma, ésta estaría rota, hasta tal punto que si él no acababa con todo de manera tajante, se apagaría lentamente. Su lamentable aspecto sólo era un refeljo de su situación, pero nadie la veía, o quería verla, e incluso él mismo se negaba a creerlo… sin embargo, allí ante ese espejo, llegó el momento de dejar de negar la realidad. “Nuca nadie que no lo sufra sabrá lo duro que es que algien te diga que considera que eres un “mierdas” que no mereces la oportunidad de vivir, por razones que ya de por sí te llevan a no querer hacerlo”. Permaneció un poco más allí, ante el espejo, rememorando los primeros insultos, las risas, la primera paliza, la última… porque tenía la certeza de que esto ya se acababa. Se miró al espejo y decidió ducharse, viendo su lamentable estado. Se metió bajo el agua, sin importarle que estuviera realmente fría, dejando que ésta recorriera todos los rincones de su cuerpo, aliviándole el dolor que le producían las contusiones más recientes, haciéndole sentir vivo y, la mismo tiempo, apaciguando sus deseos de acabar con todo. Y, súbitamente, empezó a oírlo, una y otra vez, como una pesadilla recurrente que no se acaba nunca; estaban allí, a su alrededor, despreciándole de la misma manera que habitualmente, susurrándole al oído una y otra vez que no merecía vivir, que nadie le soportaba y que algún día terminarián con su vida si no lo hacía él antes. El sonido del agua, golpenado contra la bañera, razondo sus cabellos, salpicando la cortina, eran sus voces impulsándole a la locura. No lo soportó más de unos segundos, y salió de la ducha a trompicones, dejando el agua correr y la luz encendida. Entró en su habitación y se asomó a la ventana, tratando de sentir el aire en su piel, dejando que le acariciara y volvió a oírlo, una y otra vez, voces demasiado conocidas como para soportarlas que le decían lo horrible que era para cualquiera verlo en las escaleras o tener que soportarlo en clase, y lo desagradable que era su rostro, su forma de ser… Se dio la vuelta bruscamente y se tumbó en la cama, dejando en el edredón la marca de su raquítico cuerpo, a cause de su piel todavía mojada. Trató de cerrar los ojos, de evadirse de la realidad, de no oír nada más que su propia respiración y, cuando lo estaba consiguiendo, escuchó el tic-tac del reloj, a unos centímetros de su oreja, susurrándole suavemente “haz-lo, haz-lo, haz-lo…”, silabeando. Fue en ese momento cuando ezplotó, cuando ya no pudo aguantar más, y decidió que debía seguir adelante, aunque fuera de la peor manera posible. Abrió los ojos bruscamente, y se pudo observar en ellos un atisbo de locura, algo fuera de lo normal. Se levantó, desorientado, sin saber cómo iba a hacerlo, y sé acercó al armario. Cogió una camiseta y un pantalón vaquero, sin mirar las prendas siquiera, y se las puso, pues todavía estaba desnudo. Se pasó la mano por la cabeza, sin saber muy bien qué hacer, pues no conocía a nadie que hubiera hecho algo parecido, obviamente. Finalmente se sentó en el escritorio y examinó los cajones de este, que estab realmente desordenador, para encontrar un folio y un bolígrafo. Cuando por fin dio con ellos, miro el folio en blanco, y pensó en qué escribir. No iba a pedir disculpas o a empezar por un “Lo siento”, porque él no tenía la culpa de nada, y a nadie le importaba lo que le pasara hasta tal extremo como para hacerle pedir perdón. Simplemente, explicaría en unas breves líneas el motivo de su decisión; no diría nombres ni acusaría a nadie. Kaleb y los suyos podrían dormir tranquilos esa noche, porque iba a ser la última. Nadie sabría nunca, aparte de ellos mismos, que eran los directos responsables de su decisión. Tampoco echaría en cara a su padresu dejadez, ni a su madre su total indiferencia hacia él durante prácticamente nueve años. Tampoco agradecería a nadie su atención a su cariño, pues no había ninguna persona que le hubiera defendido o le hubiera intentado comprender. Y allí, parado delante de aquella hoja en blanco, comprendió que estaba haciendo lo correcto. Cogió el boligrafo aparentando decisión, aunque su mano le temblaba, y empezó a escribir: “Para alguno la muerte es un castigo; para otros, un regalo; y para muchos, un favor, Yo me encuentro en ese amplio grupo de personas que la consideran un alivio, una liberación. Los cuatros últimos meses de mi vida han sido una continua pesadilla, que me han empujado a tomar la decisión más importante de mi vida, aunque ésta suponga acabar con todo. Simplemente espero que nadie sienta lástima por mí ahora, o me tache de loco; y mucho menos se apenen o afecten por mi muerte, ya que nunca les vi reaccionar así ante el infierno que fue mi vida”. Releyó las líneas y vio que reflejaban a la prefección sus sentimientos. Firmó y le dio la vuelta al papel, dejando allí una pequeña nota para su padre, en la que pedía, en un último momento de lucidez, que se le incinerara, pues no deseaba ser enterrado. Cogió la nota y salió de la habitación, cada vez más excitado ante la proximidad del final. Llegó a la entrada, sin saber muy bien cómo iba a hacerlo, y vio, a través de un hueco que formaba la puerta de la cocina con la pared, la caja de herramientas de su padre. Acelerado, la abrió y la revolvió hasta encontrar una navaja. La desdobló y miró la hoja con decisión. Por primera vez en mucho tiempo sonrió. Y con una sangre fría increíble, se cortó las venas. Dos cortes profundos y por los que se escapaba su vida adornaban sus muñecas. Miró la sangre y se desmayó, como le había pasado siempre. La nota se deslizó de sus manos mientras caía, pero él no se dio cuenta. Y yo no se volvió a levantar.
Había terminado el curso. Era una soleada tarde de mediados de Junio y el calor hacía mella en el ambiente. Ella estaba tumbada en su cama sabiendo que había llegado el día, no podía aplazar mas aquel día, debía superar aquel miedo que le invadia para contarle todo aquello que debía contarle a sus padres, eran tantas cosas las que debía decirles... Lo primero era que llevaba un año y medio con un chico y que ese chico la estaba haciendo muy, muy feliz... Eso suponía superar el miedo y dar el último paso hacía su felicidad. Se sentía esperanzada porque sabía que después de aquello todo sería mejor aque antes, las cosas serían diferentes. Pero también sentía un miedo que ocultaba toda esperanza, el miedo a como podían reaccionar sus padres la invadía. A su vez una voz en su cabeza la animaba a dar aquel paso, una voz que le decía: "Ánimo pequeña, adelante, todo será mejor...Tú puedes hacerlo"
Ella sabía que no podía retrasar más aquel día, quería acabar de una vez por todas con aquel sufrimiento y dolor escondido. No podía continuar más... No podía!
De un salto de rabia y cabreo saltó de su cama, rapidamente pasó por el pasillo delante de la habitación de su hermano pequeño, y por fín llegó a la puerta del salón donde se encontraban sus padres viendo la tele... Lentamente abrió la puerta, ellos se encontraban sentados en el sofá. Se sentó al lado de su padre, realmente no sabía porqué al lado de él pero su cabeza le llevó ahí. Tras un minuto ella comenzó a hablar:
-Papá, mamá...-dijo ella
-Dinos hija-le dijo su madre
-Papá, mamá tenemos que hablar, ante todo deciros que lo que os voy a contar ahora no os lo conté antes porque quería demostraros que nada me habría de afectar en mis estudios y obligaciones- Con un arrebato de valor lo soltó todo:
-Mirad llevó saliendo con un chico un año y medio... y todo esto me cuesta mucho contaroslo pero siento la necesidad de hacerlo, ya que no podía soportarlo mas. De verdad os lo prometo él es genial... es... Soy super feliz, el me hace feliz... espero que me comprendais...
-Hija todo todo esto tenías que habernoslo contado antes, somos tus padres y tienes que confiar en nosotros... Recuerdalo...-dijo Pablo, su padre.
-Ya lo sé papá pero esque...jope... compendemé... Ante todo os lo prometo... Él es genial... soy muy feliz papá... de verdad...- No pudo más sus ojos se anegaron en lágrimas, su corazón acababa de soltar todo su dolor, se había abierto a sus padres, se había roto por dentro solo para que ellos la entendieran por fín...
Ella esperaba una reacción, algo que le hiciese sentirse mejor...
Su cara estaba mirando hacía el suelo impregnada en lágrimas, cuando de repente notó los brazos de su madre abrazarla como nunca antes la habían abrazado y la voz de su madre le susurro al oído:
-No llores más, tranquila hija, te entendemos y recuerda ante todo que somos tus padres.
Ella levantó poco a poco la cabeza y respondió a su madre con otro abrazo mientras de reojo veía a su padre sonreirla como queriendole decir: Te entendemos, tranquila.
-Ahora tranquila Cris y cuentanos todo con más detalle, estamos aquí para ayudarte, somos tus padres.
Tras aquellas palabras vió como una luz se encendía en su horizonte llamandola hacía la felicidad. Una luz que unía su nombre con el de él para siempre.
Adri* Todo saldrá bien...
Él era un adolescente alegre, despreocupado, muy feliz, el cuál vivia la vida cada día como si ese fuese su último día en la tierra. Hubo un tiempo en el cuál aquel joven adolescente de tan solo 16 años, el cuál no conocía los problemas ni la tristeza, se vió obligado a conocer el mas profundo dolor que jamás iba a experimentar en su vida. Él dolor de una persona manipulada, una persona que fué engañada y a su vez una persona a la cuál dejaron tirada en los momentos por aquel entonces más felices de su vida. Aquel adolescente soy yo, Adrián, la verdad que estareis pensando en porque cambió tan radicalmente mi vida y de porque lo que solo parecía alegría por aquel entonces paso a convertirse en un mar de dolor para mí. Comenzaré de una forma breve:
Llegó septiembre del 2006, la vida me sonreía, no existía ninguna preocupación en mi joven vida. Todo me sonreía, nada se interponía en mi forma de ser, en la de un chico alegre, divertido, el cuál quería disfrutar la vida como cualquier otra persona de este mundo. Un chaval que no había hecho ningun mal a nadie, que simplemente vivía como cualquier otra persona. Llegó mediados de dicho mes, en aquel tiempo conocí a una chica (la cuál mantendré su nombre en el anonimato) que hizó que aprendiese a conocer el amor, una chica a la que de verdad llegué a querer... Tanto que llegué a hacer cosas por ella que jamás mereció. Creía que mi vida, repito "creía", era mejor incluso que antes, simplemente porque era la primera vez en mi vida que me pasaba aquello, y claro yo fuí tan tonto de no darme cuenta de que aquel sería el fin de mi felicidad tan solo pocos meses después. Simplemente ella se fué, para siempre sin demostrarme absolutamente nada, sin mostrar ningun tipo de interés hacia mí, simplemente se fué, ¿como se fué?, eso es otra historia. Lo importante es que después de aquello, aquel chaval sonriente que salía con sus amigos a diario, que era feliz y siempre llevaba por bandera una sonrisa pasó a ser un hondo reflejo de la palabra dolor. Mi vida no tenía sentido, me sentía engañado, manipulado, destrozado, como si cada parte de mi cuerpo estuviese muerta... Las horas pasaban en una pequeña habitación, tumbado en una cama, llorando sin cesar, sufriendo en un silencio que me hacía las cosas mas dificiles. Llegué a creer que aquel sería el fin y aquellas lágrimas que derramaba las últimas que saldrían de mis ojos. Pero todo cambió 4 meses después cuando aprecistes tú. Fue todo una casualidad, tu solo buscabas ayudar...y encontrates algo que jamás habrías esperado... Llegaste a mi vida a través de un telefono movil y me hiciste ver que la vida tenía mas de un camino; que 100 eran malos y infinitos buenos, que podía superarlo, que podía volver a ser el Adrián que siempre fuí. Llegastes de la noche a la mañana, sin que nadie te lo pidiese, aparecistes con el único propuesto de intentar ayudarme en lo que pudieses, y conseguistes cambiarme la vida. Conseguistes que desechara el concepto que tenía de la palabra "amor" y lo sustituyese por el verdadero concepto de esa palabra. Un concepto que poco tiempo después acabó con la dolorosa vida que había pasado. Te amo como jamás había amado a nadie Cristina, me cambiaste la vida... Y me diste a entender el AMOR, LA CONFIANZA Y POR FIN DESPÚES DE MUCHO TIEMPO DE DOLOR... LA FELICIDAD. Siente en tu interior que te amo, sientelo toda la vida, porque literalmente te lo digo ME SALVASTES LA VIDA... Te debo toda una vida de felicidad, y mi niña ten por seguro que yo te la daré...
Fue una promesa, será un hecho...y una realidad
Recuerdalo... Si te vas...Yo me voy...
Recuerdalo... Me salvastes la vida...
Recuerdalo... Me has hecho feliz...
Recuerdalo... Te hize una promesa...
Recuerdalo... La cumpliré
Recuerdalo... Porque te lo mereces
En honor a aquella persona que me esta haciendo la vida mas feliz que pueda existir, en honor a ella, a ella que me salvó la vida...
A ella... Simplemente a ella...
Te amo niña mía...
Lo pasamos mal, lloramos mucho, nos sentimos vacíos...pero a la vez estamos bien, nos alegramos de tenernos juntos aunque sea a 200 km. de distancia, por que tenemos esperanza, una esperanza que jamás morirá, que nos grita que al fín estaremos juntos para siempre...
Recordamos juntos aquellos momentos que estuvimos al lado, momentos que rezábamos para que jamás acabasen, los días en los que te miraba a los ojos y veía felicidad y amor. Sabemos que algún día nos miraremos y jamás necesitaremos volver a sentir esa mirada al lado. Por que llegará el día en el que te podré mirar siempre que quiera , SIEMPRE, y sin que nadie me lo impida...
Esperar, esperar es lo que nos queda, somos fuertes y lo soportamos. Por que nuestra historia nadie, (es imposible) la ha vivido ni la vivirá jamás. Por que nadie se quiere tanto como nosotros dos.
Siento mucho haberte fallado en algún momento mi niño, lo siento. Nunca nadie me ha querido ni me querrá tanto como tú. Y te puedo asegurar, que nadie te va a querer tanto como te quiero ahora mismo yo a ti. Por que es imposible querernos más. Me has demostrado tantas cosas...
Y, por eso, la esperanza, existe en mi...
Si algún día nos separamos será por el fin de los días de uno de los dos, y si es por los de él, nadie más volverá a a saber nada más de mi, por que nadie más volverá a saber nada de él...
Cris*
Era una soleada tarde de marzo, el sol relucía con demasiada fuerza para esa época del año y hacia un día agradable en la capital aragonesa. En un agradable parque muy transitado por los habitantes de la gran Zaragoza se encontraba Adrián, sentado en un banco esperando el momento de volver a estar con Cristina. La mañana había sido corta, demasiado corta para el anhelante sentimiento de felicidad que le estaba envolviendo aquel día. Las horas pasaban acercandose a la hora marcada; mientras tanto Adrián hablaba con Cristina a través del movil sin pensar en otra cosa que no fuese volver a escuchar aquella voz pero no a través de su celular, sino a su lado. Dieron las cuatro y media de la tarde y ella volvió a su lado y en su cara relucía la felicidad, la alegría y tambien el sufrimiento que aquella joven sufría día tras día. Pasaron las horas junto a su chico, aquel chico que anhelaba a cada minuto y aquel chico que estaba allí con ella por fin y no quería desaprovechar ni un segundo que pudiese pasar junto a él. Besos, caricias, miradas, abrazos, promesas, palabras, lágrimas, sonrisas...
Con todas estas palabras esa misma noche ya en su cama, después de haber vuelto a su dura realidad, definía el día que había vivido junto a Cristina.
Pero en su mente había quedado muy gravado un pequeño momento, una tontería, que seguramente Cristina ni siquiera se hubiese dado cuenta de lo mucho que había significado para él.
Dicho momento volaba aún en su mente como un águila por el cielo azul, aún recordaba como cuando Cristina y él se encontraban en un pequeño rellano de un edificio acurrucados el uno contra el otro, el arrancó a llorar como pocas veces escondido dentrás de la cabeza de su niña evitando que esta lo pudiese ver. Pero el dolor que Adrián sentía en aquellos momentos, un dolor provocado por el triste pensamiento de tener que volver a su realidad y dejarla de nuevo allí sola, aquel dolor se transmitió a Cristina haciendo que ella haciendo horrible esfuerzos por no llorar le dijese que dejara de llorar porque ella no quería verle así... Él a duras penas lo consiguió pero en la torturada mente de la joven seguían llegando aquellas imagenes de aquello que tanto odiaba, su soledad... Aquella soledad que pronto volvería a su vida y que nada podía hacer evitar. Entonces Adrián se dió cuenta de que una lágrima descendía por el rostro de Cristina mientras le abrazaba... Entonces un hondo sentimiento de comprensión hizo mella en él como el puñal de un asesino en el cuerpo de su victima. Lo siguiente que hizó, lo que creyó correcto, lo que deseaba realmente era a la vez que acurrucaba a Cristina hacia sí decirle: No te aguantes mi niña, llora todo lo que tengas que llorar... Me tienes aquí...
Esas palabras sirvieron como un bálsamo para la joven que rompió a llorar en el hombro de su niño sin miedo a nada, sin miedo a lo que él pudiese pensar, porque sabía realmente que él la comprendía.
A la vez que ella lloraba en el corazón de Adrián no todo era dolor sino también un hondo sentimiento de comprensión que le hizo comprender muchas cosas...
Y a partir de aquel día todo fué diferente...
Para sí mismo en aquellos momentos, mientras observaba también él llorando como su niña se desahogaba de su sufrimiento junto a él, se dijo: Realmente nunca fuí consciente de todo el sufrimiento que hoy he visto en tí, pense que lo pasabas mal, pero jamás me imaginé todo el dolor que hoy ví en tí, todo lo que has sufrido y sufriras vida mia... Por eso lo siento, lo siento muchísimo por no haber sabido darme cuenta a veces de lo mucho que sufrías y de lo mucho que me amabas y me amas...
Solo quiero tu felicidad amor mío, y la conseguiré aunque tenga que entregar mi vida...
Después de pensar eso y sentirse horriblemente arrepentido la abrazó como jamás antes había abrazado a nadie, creyendo para sí mismo que el poder que intentaba transmitir en aquel abrazo llegase al corazón de Cristina expresandole todo su amor y arrepentimiento.
Adrián...Las personas cambian...Yo lo haré por tí...
Adri*

Estaba tumbada en su cama, acurrucada como si fuera un pequeño bebé en el vientre de su madre, sobre su deshecha colcha lloraba porque anhelaba a su mas preciado tesoro en este mundo, anhelaba todos aquellos momentos que tanto pensaba día tras día, a aquel chico que tan lejos tenía pero que a su vez tan cerca tenía dentro de su corazón. Sufría si, y mucho, pero a su vez mezclado con ese sentimiento de dolor se ocultaba su joven imaginación, la cual volaba cada día para imaginar como sería un porvenir junto a él, su vida, su niño...
En ese mismo momento en el cual se estaba secando una lágrima, recordó una pequeña carta que tiempo atrás él le dió un día de lluvia ambos abrazados en un rellano. En aquel momento, cuando él extrajo aquel pequeño sobre de su cazadora y se lo entregó, a su vez le explicó:
-Siempre que te sientas sola, sin nadie en quien confiar utiliza tu imaginación y lee esta carta que aquí te escribo... Espero que te sirva de ayuda...
Aquellas palabras brotaban en su memoria como un manantial de agua de una alta cumbre; entonces no se lo pensó dos veces, se acerco a su bloc que tanto apreciaba en el cual guardaba y escribía aquellas cosas que tan íntimas eran para ella...
Allí estaba aquella carta, arrugada por aquellas gotas de lluvia que accidentalmente le cayeron en aquella pasada tarde en la cuál había llegado a sus manos.
Lentamente sacó del arrugado sobre aquella carta firmada por él, se sentó en su cama de piernas cruzadas, se secó las ultimas lagrimas que aún le quedaban y se dispuso a leer:
Sé que sufres tanto como yo o incluso más, sé que lloras en silencio como lo hagó yo, por eso vida mía te escribí esta carta con el único fin de hacerte imaginar....
Imagina el día que ya no recuerdes a ese chico sonriente con las manos en los bolsillos de su pantalón vaquero, sino que puedas sentirlo y esa vez fuese para siempre. Imagina un mundo en el cuál podrías reir junto a aquel chico y a la vez llorar y deshaogarte llorando sobre su hombro, pudiendo sentirte arropada y cuidada por él. Un mundo en cuál tuvieses que llorar por muchas cosas, pero ya nunca lo tuvieses que hacer por aquella distancia que tantas veces te hizo llorar en el pasado. Imagina un mundo en el cuál aquella pieza de tu puzzle, el puzzle de la felicidad, que se te perdió muy lejos, apareció de repente sin previo aviso y tu la encajaste en su lugar...
Imagina lo maravilloso que sería todo, imaginatelo, porque te lo prometo niña mia esa imaginación que te esta haciendo soñar y quizás llorar leyendo estas lineas se hará realidad muy pronto...
Espero que estas lineas te hagan sentirte mejor y poder soñar con un futuro prometido por mi...
Te quiero mi niña... Sé feliz...
Después de leer aquella carta lo que antes parecía un sentimiento de profundo dolor en el corazón de aquella muchacha fué siendo ocupado poco a poco por un hondo sentimiento de esperanza, una esperanza que le hizo sonreir como pocas veces había sonreido en su vida...
Adrián... Los sueños se cumplen... Recuerdalo...
Adri*
Pasaban los días en la pequeña Valladolid, Adrián acudía día tras día a su instituto por las mañanas, y regresaba a las 3 de la tarde a casa para comer. Sus tardes eran largas y solitarias, con la única esperanza de que su movil sonase con el nombre de la persona a la que quería mas que a su propia vida. Y ella nunca le fallaba, en realidad jamás le falló. Cada tarde alrededor de las tres y media o cuatro sonaba aquel telefono con el nombre de su chica en el display. Para Adrián aquel momento era el único del día que le hacía esbozar una sonrisa, le hacía sentir un cosquilleo por dentro de felicidad, simplemente porque iba a volver a escuchar su voz una vez mas...
Aquel joven adolescente no viajaba solo por aquellos largos días de invierno, en pleno mes de marzo... Siempre iba acompañado por una incómoda compañera de viaje: la soledad. Aquella compañera hacía de cada día un infierno, un mar de lagrimas... Pero a su vez generaba en Adrián una razón por la que seguir adelante, una razón por la que luchar por cumplir su sueño y por fín desterrar a aquella compañera que tanto tiempo le había atormentado. Aquella esperanza que surgía en su corazón venía dada simplemente por el amor que sentía hacia la persona que le había devuelto la vida, y que a su vez tan lejos tenía. Ese era el verdadero motivo por el que Adrián se sentía tan mal acompañado durante su vida... simplemente era porque ella no estaba junto a él. Su esperanza le decía que todo lo que empieza acaba, absolutamente todo, hasta la mas insignificante cosa hasta la mas importante tenía un fín. Por eso mismo, en el fondo, muy en el fonfo, Adrián sabía que aquella maldita soledad acabaría porfin viajando a algun lugar donde a nada ni a nadie pudiese afectar.
En aquel mismo instante cuando Adrián acaba de terminar de escribir un comentario en su blog, se tumbo en su cama, apago la luz, cerro los ojos y pensó para sus adentros: Te prometo niña mia que todo esto tarde o temprano acabará... y sino quiere acabar... Yo haré que acabé! Te lo prometo... Y sin saberlo muy bien, le pareció oir una voz muy lejana que le respondió: Lo sé mi niño, lo sé...
Una sonrisa fue lo último que salío de su corazón aquella noche de Marzo.... Una sonrisa provocada por un enorme sentimiento de esperanza y felicidad...
Adrián.... Paso a paso.... Acabará
LLegada la Navidad, pensó que su año se iba, su año se le escapaba de sus finas manos como el agua cuando le rozaba la piel, y lo peor era que ella no podía hacer nada por evitarlo...el 2006 se iba, ese año en el que tantas emociones había vivido, tanto había sentido, y tanto había ganado pero, a la vez, perdido.
Se le iba, el 2006 se le iba...y una vez más se dió cuenta de que nada podía hacer por ello...
A lo mejor le daba demasida imporatancia al tema, pero el día de Nochevieja decidió creer, hacerse creer a sí misma, que el 2007 sería mejor. Pero no podía evitar el pensar en su querido 2006, como piensa una persona en su amigo/a cuando se muda a la otra punta del mundo y no va a regresar jamás...
Además su familia no paraba de reír y reír, y ella pensaba: "¿Cómo no pueden dejar de reír si se va el mejor año de todos?" Pero debió de darse cuenta de que, era el mejor año, sí, pero sólo y únicamente para ella.
Y es que había vivido su querido 2006 al máximo, desde el primer día de Enero...:
LLegado el año nuevo pensé que todo sería igual que el 2005, que seguiría con las mismas ganas de nada y, a la vez con ganas de todo.
Aunque el chico que me gustaba no me hablaba demasiado, tuve que dar las gracias a mi tutora, por que me puso junto a él en las mesas de clase. Yo estaba super feliz y super contenta.
Además, Alberto, me empezó a hablar en cuanto eso sucedió. Nos reíamos, le ayudaba con las mates, se las explicaba, nos mirábamos como...nos mirábamos sin más... Realmente llegué a pensar que yo le gustaba de verdad. Pero, como no, yo estaba equivocada.
Cuando llegó el día de "separarnos", dejó de tratarme como antes.
Seguíamos hablando, sí, pero de distinta manera. No se el por qué, pero perdí mis esperanzas y olvidé a Alberto.
Yo estaba bien, me sentía bien. Incluso con mis amigas de siempre, con las que siempre nos habíamos picado y peleado constantemente, no ocurría nada desde hacía...buff...mucho tiempo.
Pero no duró mucho.
Se montó una de las grandes. Una de esas peleas de las que crees que nunca te vas a reconciliar con tus amigos por que, ha sido tan fuerte, que jamás lo llegastes a pensar.
Hubo mogollón de insultos, pero nos pedimos perdón mutuamente entre las tres y todo se solucionó. Ya se sabe las peleas que hay entre tres amigas de 1º de la ESO. Que si esa ha hablado con la otra y me ha llamado no se qué, que si es mentira y fue la otra la que te lo llamó, que si eso también es mentira y fuistes tú la que nos mentías...un follón, en serio.
Pero no fue el único enfado. Hubo otro incluso más gordo, que también se solucionó. Pero a los días hubo otro, menos gordo, pero yo estaba ya, tan harta que solté todo, y hasta hoy dura el enfado. Y nunca vamos a volver a ser amigas, por que han pasado ya 2 años desde aquello, ni quiero, por supuesto.
Total, que me quedé sin amigas y ellas dos se perdonaron sin contar conmigo.
Menos mal que aún me quedaba otra chica que la conocía desde hacía 2 años y que me caía muy bien, actualmente, una de mis únicas amigas...
En fin, que llegó el verano, y yo tan feliz!! Por fin iba a poder volver a ver a ese chico que me tenía loca desde el año pasado...por fin!!
Pablo...desde el principio del veranito empezamos a hablar y nos llevábamos super bien!! Él decía que yo era su mejor amiga de la piscina a la que íbamos...pero no sé...
Pasado el verano, volví a la realidad. Otra vez insti, clases, deberes, estudios,...
Tuve una nueva amiga: Alba. Que tenía un problemón con su novio...nos lo presentó por MSN, por que vivía lejos y ella quiso cortar con él. Total, que cortaron y yo, como ese chico me enseñó fotos suyas y me gustó mucho, empecé a charlar con él, y eso que no me caía nada bien...
LLegada la Navidad, pensé que mi año se iba, mi año se me escapaba de mis finas manos como el agua cuando me rozaba la piel, y lo peor era que yo no podía hacer nada por evitarlo...el 2006 se iba, ese año en el que tantas emociones había vivido, tanto había sentido, y tanto había ganado pero, a la vez, perdido.
Se me iba, el 2006 se me iba...y una vez más me di cuenta de que nada podía hacer por ello...
A lo mejor le daba demasida imporatancia al tema, pero el día de Nochevieja decidí creer, hacerme creer a mí misma, que el 2007 sería mejor. Pero no podía evitar el pensar en mi querido 2006, como piensa una persona en su amigo/a cuando se muda a la otra punta del mundo y no va a regresar jamás...
Además mi familia no paraba de reír y reír, y yo pensaba: "¿Cómo no pueden dejar de reír si se va el mejor año de todos?" Pero debí de darme cuenta de que, era el mejor año, sí, pero sólo y únicamente para mí.
Y es que había vivido mi querido 2006 al máximo, desde el primer día de Enero...
Empezado el nuevo año, el 2007, pensé que jamás volvería a sentir lo que el año pasado sentí. Y en parte tenía razón, por que lo que me iba a pasar en el 2007, nadie lo había vivido antes.
Por Febrero me enamoré del ex de Alba: Adrián. Empezamos a salir a mediados o así.
Pasaba el curso y yo, afortunadamente seguía con las mismas notas de siempre. Exceptuando la 2ª evaluación, que casi cateo Lenguaje. Y es que teníamos una profesora tan tonta, que no podía dejar de intertar hacerle la vida imposible. Ese 2º de la ESO fue, con todas las letras: impresionante. Me lo pasé genial con mi compañera de mesa y mis dos amigos de atrás.
Como decía, aprobé la Lengua por un 7 que tenía en el primer examen, por que lo otros tres los suspendí. Pero la saqué.
Terminado el curso, con todo aprobado, de nuevo verano, de nuevo piscina, de nuevo vacaciones fuera de la península...y no de nuevo otras cosas.
Durante el verano ya no sentía nada por Pablo, ahora yo, amaba a Adrián. Pablo y yo nos llevábamos bien, pero unos problemas cambiaron todo. Desde entonces no nos hablamos. En Julio me fui de vacaciones a Italia...: inolvidable!!
El 1 de Septiembre, por fin estuve junto a mi niño por que vino a verme. Fue el día más feliz de mi vida, pero no el único.
Empezado el nuevo curso, 3º de la ESO actualmente, las notas no me fueron muy bien...pero aprobé todo excepto mates.
Con Adri genial, con mis amigas del verano divinamente, con mis otras amigas ni palabra, con Pablo tampoco, con mis amigas del intituto genial...en fin, que no me quejo...soy feliz aunque escuche todos los días una canción amarga...
Mis dos mejores años resumidos en pocas líneas para lo que realmente fueron...
Vivir el 2006 como lo viví me ha hecho mucho bien, y el 2007 ya ni mencionarlo...
Cris*
Al habla Cristina
...en estos momentos, (improvisando por mi parte), no se el por que la vida es asi de injusta...
Pero, inventando en la imaginación que tengo yo, a veces de un solo color y otras veces de muchos, muchísimos colores, que la vida es un ser vivo, habría que hacerle un llamamiento: VIDA, si tanto quieres jodernos a la gente que queremos vivirte al máximo y felices junto a la persona que queremos...yo te voy a decir, querida INJUSTA VIDA:
- Puede que no pueda ver a mi chico por que lo tengo a 175 km. de distancia.
- Puede que mis padres no me comprendan en algunos aspectos importantes de mi TÚ.
- Puede que haya algunas personas que no me dejen en paz.
- Puede que me sienta sola como la primera por que no tengo a casi nadie a mi alrededor.
- Puede que a veces no tenga otras ganas más que de llorar...
Pero yo, te voy a decir mi INJUSTA VIDA:
- Conseguiré estar por fin con mi niño sea como sea. Por mis cojones.
- Haré todo lo posible, mejor dicho: lo imposible, para que mis padres me comprendan en todo. Por mis cojones.
- Esas personas lo pagarán caro, y algún día, pronto o tarde, lamentarán haberse metido conmigo. Por mis cojones.
- Nunca volveré a sentirme sola cuando todo esto haya acabado. Por mis cojones.
- Si quiero llorar, me aguantaré las ganas por que sé que nada más me va a hacer llorar cuando todo esto acabe. Por mis cojones.
No, mi querida injusta vida...no... No vas a volver a hacerme daño cuando todo esto acabe...y ¿sabes el por qué?
Por que todo esto lo habré conseguido...
POR MIS COJONES!!!
Jordi, gracias por abrirme los ojos, de verás, GRACIAS...
Cris*

Un comienzo, pensado sobre las 8 de la tarde aproximadamente. Cristina, una chica normal, aunque ella no se de cuenta y se crea que es diferente en un sentido que sólo ella conoce, habla con su chico y le propone iniciar a escribir en un blog sus ideas, reflexiones, ¿o quiza desahogos?...
Está decidida a luchar por lo que "sí que quiere" y a retirar de sus dulces pensamientos lo que "no quiere"
"Dulces pensamientos" por que, ¿acaso una chica de aproximadamente 14 años, con un chico estupendo junto a ella, no puede tener pensamientos dulces? Pensamientos relacionados con lo que anhela conseguir...
Pues esa chica soy yo. Si. Soy yo. Y mi chico estupendo...no hace falta que diga quien es mi chico estupendo...la persona que me hace feliz dia a dia...
Una relación de poco más de un año, pero nos queremos tanto que parece que llebamos 20 años juntos...
Nos amamos, necesitamos, anhelamos, entendemos, comprendemos...
Hace mucho, mucho tiempo y, a la vez mucho menos del que yo me pienso, viajé por el laberinto de mi mente y, tras mucho indagar por él, e intentar dar con la salida, di con ella.
Una salida llena de luz en la que esperaba él, sonriendo, con las manos en los bolsillos de un pantalón vaquero...
Nunca pensé que daría con un chico tan genial. Ahora sé que lo necesito y quiero terminar de andar el camino de mi vida junto a él...
Un camino que hace poco más de un año, se unió con el suyo para dar paso a uno solo: el camino del amor...
Un camino que aunque no lo parezca está bloqueado por algunas partes y juntos lograremos, tras luchar y luchar, desbloquear...
Un camino que aunque esté lleno de flores en su borde, por detrás de escucha una negra, oscura melodía que se refiere a lo que NO podemos realizar juntos y que sólo lograremos realizar cuando parte del camino se desbloquee...
NUESTRO CAMINO...
Cris*

Un horizonte de anhelos
Adrián vivía su vida al máximo, intentando disfrutar aquellas cosas buenas que le daba la vida, aquellos pequeños y grandes momentos que le daban razones para ilusionarse. La vida de este joven adolescente estaba marcada por un sueño, como bien mencioné en otra ocasión, un sueño que nada tenía que ver con los caprichos inalcanzables que todo ser humano del mundo contemporáneo desearía hoy en dia(riqueza, mujeres, comida, manjares, lujo...). Nada tenía que ver su sueño con nada de esto. Su sueño era poder estar con la persona que le había cambiado la vida tiempo atras, la persona que le había hecho sentir de nuevo el amor y la felicidad, la persona que segun él, le había hecho ver el mundo de forma diferente y algo mas importante aún: le había hecho verse diferente a él mismo. La persona a la que quería de verdad. La verdad esque Adrián creía que el mundo había sido muy injusto con él, ya que él vivía en Valladolid, y ella lo hacía en Zaragoza. Una injusticia eso esta claro...porque pienso, que cuando dos personas se quieren de verdad, saben ver mas allá de las imperfecciones y son capaces de quererse de forma sincera, se merecen todo y más. Esa era la opinión de este adolescente, quizás fuese acertada o quizá fuese erronea, pero bajo el punto de vista de aquel chico todo esto, tendría que acabar. Adrián, desde que conoció a aquella persona y desde que empezó a quererla con todo su ser, despertaba cada mañana pensando que había dado un pasito más hacia su sueño, aquel que tanto perseguía. Se asomaba cada mañana a su balcón cuando despertaba, esperando ver alli al fondo, en el horizonte algo con lo que sonreir, esperando verle a ella. No había mañana que no mirase a aquel horizonte de anhelos a traves de su balcón viendo al sol asomarse por el horizonte, viendo como pasaba el tiempo y todo seguía igual, la distancia y el amor que ambos sentían.
Paso el tiempo, de forma lenta, muy lenta para Adrián y también muy lenta para ella.
Se produjo el nuevo año, que daría la bienvenida al año 2009; hacía unos meses que Adrián había cumplido los 18 años y nada parecía haber cambiado, nada...
Pasaron veinticuatro dias mas, dia 25 de Enero del 2009, una vez más Adrián se despertó y volvió a asomarse a aquel horizonte de anhelos, a través de aquel balcón que tantas veces había pisado, aquel dia era lluvioso, húmedo y cargado en el ambiente de la pequeña ciudad vallisoletana, tan solo el ruido de los niños jugando en el parque era motivo de alegría. Mientras Adrián se disponía a encender su portatil para escribir en su blog, su movil sonó... En la pantalla del teléfono se escribía el nombre de su chica...de su sueño. Adrián se dispuso a contestar:
-Hola mi niña! ¿Que tal?
-(Sollozos) Muy bien, acabo de despertarme y...(más sollozos) les propuse a mis padres lo que tantas veces hemos hablado a lo largo de nuestra relación y...no podía mas adri...
-¿El que exactamente mi niña? Joe estas llorando ¿que pasa? Aver cuentame todo, no quiero verte así...
Ella estaba ya mas tranquila pero aún se le oían los pequeños sollozos que relatían de su corazón, porque ella sabía que lo que Adrián iba a escuchar de su boca lo iba a marcar para siempre.
-Bueno, hablé con mis padres del tema de venirte aquí a casa con nosotros, ya que tú no encontrabas la forma de poderte venir por tu propia cuenta, lo mucho que necesitabamos estar juntos, todo lo que estabamos sufriendo, se lo dije mi niño y...(Muchas lagrimas)
-¿Y?
-Y me han dicho....
-Va sueltalo cris...
-Puedes venir con nosotros cuando quieras...
Tras decir esto ella se puso a llorar de alegria como jamás había llorado, de alegria por saber que todos aquellos esfuerzo habían dado sus frutos, que todas aquellas horas de conversaciones telefónicas servirían para algo, que la vida por fin...había sido justa con ellos. Se lo merecían a fin de cuentas. "Perseverar es triunfar" me enseñaron, y así se cumplió.
Adrián.... Mi sueño
1. Un improvisado comienzo
Dieron las 20:00 horas de un 11 de marzo del año 2008, en plena era moderna, en pleno siglo veintiuno. La vida de un joven adolescente es el centro de atencion hoy en estas lineas. La vida de un joven llamado Adrián, de aproximadamente unos 17 años de edad, residente en Valladolid, una pequeña ciudad de la España actual. Al dar las 20:00 horas del dia marcado, Adrián que había pensado horas antes en lo desgraciado que era el mundo y lo desaforado que podría llegar a resultar este, decidió comenzar una forma de expresar sus sentimientos, anécdotas e incluso, porque no, historias imaginarias que rondaban su cabeza desde hacía ya bastante tiempo atras. Muchas veces se trataban historias irreales, cuentos podríamos llamarlos, una mente adolescente llena de pequeñas historias de aventuras; pero había otras que no eran historias exactamente, sino sueños. Por eso Adrián no encontró forma mejor para expresarse y porque no, desaogarse de las muchas cosas que le rondaban la cabeza y le preocupaban hoy por hoy. Adrián pensó antes de crear este blog, que quizas la gente pensara cosas raras de él, simplemente porque quizás pensarían que todo esto de escribir tus pensamientos en unas cuantas líneas era algo a lo que la juventud denominaba "friqui", pero Adrián sabía que el no era como el resto de adolescentes de su edad, él era diferente, un chico despreocupado de la diversión callejera, un chico que se preocupaba por el mundo en el que vivía desde hace ahora 17 años, un chico que no veía en las drogas ni en el alcohol una forma de diversión sino una forma de destrucción, un chico que expresaba libremente sus sentimientos, ya fuesen amorosos, políticos, sociales, todos ellos sin ningun tipo de reparo, un chico que creía en el amor verdadero, en un mundo justo y ante todo albergaba una gran esperanza en su corazon, un gran sueño. Después de haber pensado todo esto en su cabeza una y otra vez decidió que quizas sería bueno compartir este blog con otra persona, pero claro esta que esta persona no podía ser cualquier persona. Y Adrián se dijo: ¿Que mejor que la persona mas importante de tu vida? Tras decirse esto no se andó con rodeos le planteo a dicha persona la idea de abrir un blog juntos en el cual poder expresar sus ideas, reflexiones, anécdotas, etc sin miedo a que nadie conocido pudiese leerlas, es decir que tan solo ELLA Y ÉL pudiesen leerse, sin nombrar a las pocas personas que caerían en aquel blog por pura casualidad. Ella acepto sin reparos, es mas, le pareció una idea maravillosa, incluso llegó a demostrar cierto sentimiento de ilusión.
Dadas ya las 20:27 de el mismo día el blog ya estaba funcionando a la espera de que uno de ellos dos se decidiera a poner comienzo a un blog de sentimientos y palabras que salen directamente de ambos corazones. Adrián comenzó aquel blog de forma improvisada esperando una próxima ocasión para ya de verdad comenzar a reflexionar, inventar y sentir junto a la persona mas importante que exitía en su vida, aquella chica a la que hacía llamar "su niña". Asi sea
Adrián......EL COMIENZO